Gobernar un municipio del tamaño y la trascendencia de Orihuela requiere rigor, capacidad de trabajo y, por encima de todo, respeto al dinero de los contribuyentes. Lamentablemente, el Ayuntamiento de Orihuela vive instalado en la política del humo: anuncios grandilocuentes, ruedas de prensa constantes y promesas que se repiten una y otra vez, mientras la gestión real sigue sin llegar a las calles. El modelo de este equipo de gobierno no es la gestión; es la desidia: más impu