MANIFIESTO CONCENTRACIÓN 07 DE MARZO

El pasado 24 de febrero la Federación Rusa violó de forma flagrante y sin previa declaración de guerra toda la legalidad internacional al ordenar la invasión de Ucrania, en un ataque sin precedentes en el continente europeo desde hacía décadas de la soberanía e integridad territorial de un Estado. El pueblo ucraniano se despertó de madrugada con el impacto de los primeros misiles rusos, que lejos de buscar la destrucción de objetivos estratégicos, fueron el resultado de una agresión atroz de un país que ha demostrado, ya que la democracia, el respeto a los derechos humanos y los mecanismos de convivencia y paz que intentamos darnos entre todos no existen para sí.


Estamos asistiendo no a un conflicto entre países, sino a una agresión unilateral de un Estado autocrático y militarista que, atacando a Ucrania, ha expresado que su acción militar es un ataque frontal a los principios y valores europeos y a la libertad de los seres humanos. La agresión rusa es una agresión a todo aquello que hemos construido con el esfuerzo, el sudor, la sangre y la vida de millones de personas que, en el pasado, se plantaron ante los totalitarismos y las dictaduras que basaban sus acciones en doctrinas ideológicas que negaban incluso el propio valor intrínseco de la vida humana.


Ante esta acción vil contra el pueblo ucraniano, las personas que hemos heredado valores internacionalistas, humanistas y de los principios de la libertad, la igualdad y la fraternidad, alzamos la voz condenando de forma energética lo que a todas luces es un crimen que ha desplazado ya a más de medio millón de personas y ha sesgado la vida de centenares de personas. La agresión a Ucrania es también la agresión a todo el legado de las generaciones anteriores que imaginaron un futuro en paz y libertad. Hoy ese sueño se ha truncado para el pueblo ucraniano con una invasión injustificada e injustificable y completamente imperdonable.



La acción política de la Unión ha sido ágil, ha sido firme, ha sido contundente y muy especialmente, ha sido coherente con todo aquello que siempre hemos defendido. El proyecto europeo es vital para construir un futuro donde el uso de la fuerza y la violencia deje de ser el mecanismo resolver las controversias. Hoy volvemos a ver en Kiev, en el rostro del pueblo ucraniano, el reflejo de la tragedia, el horror, la muerte y el drama humano.


Por estas razones y en estos momentos nos solidarizamos con la nación ucraniana y su gente, confiando en las buenas decisiones y acciones de nuestros gobiernos en todos los territorios de España, tenemos la responsabilidad de ofrecer junto con la condena al conflicto y las reacciones legales oportunas, la respuesta en forma de ayuda y cooperación para acoger a los miles de desplazados y refugiados. Una vez más son las personas inocentes las que van a sufrir las consecuencias de las decisiones de aquellos líderes que juegan con las vidas humanas sin escrúpulos y basándose en pretextos de tiempos pasados. En estos momentos, las mujeres, los hombres, los niños y niñas del pueblo ucraniano son nuestra máxima prioridad.


Hoy decimos alto y claro que apostamos por la vía diplomática y la imposición severa de sanciones para alcanzar una paz real. Ni indiferencia ni equidistancia ante lo que es una demostración de fuerza militar sin precedentes. Nuestra lucha es la paz, la libertad y los valores democráticos y los derechos humanos. Exigimos a la Unión Europea y a los organismos internacionales a la adopción de medidas más restrictivas, y más contundentes aún, para parar la invasión rusa y detener, así, el sufrimiento y la espiral de dolor y destrucción en la que se ha visto inmersa el pueblo ucraniano. Hoy nuestro corazón y afecto está, aquí en nuestra tierra, con las 21.000 personas que conforman la comunidad ucraniana de la Comunitat Valenciana y por supuesto, con las más de 800 que viven en nuestra ciudad, Orihuela.


El pueblo ruso no es su presidente. Las protestas en Rusia contra la guerra y en solidaridad con el pueblo ucraniano ha sido fuertemente reprimidas. El clamor social es único en todo el continente. Estamos defendiendo junto con miles de personas, también en Rusia, la libertad y la paz. El pueblo ruso no merece ser convertido en objetivo de amenazas y abusos, es el momento de demostrar que nuestros valores garantizan la convivencia y que hay líneas rojas que no estamos dispuestos a traspasar. Es el momento de la unidad, de la firmeza, de la hermandad y de la solidaridad. Jamás podremos renunciar a los valores universales del ser humano.


¡Gracias a tod@s por vuestra asistencia!